Proyecto internacional en que participan investigadores de la Universidad de los Andes busca recrear el ambiente intrauterino y mejorar la sobrevida de recién nacidos extremadamente prematuros.
La creación de una placenta artificial destinada a cuidar a recién nacidos prematuros extremos mediante una tecnología que busca recrear las condiciones del ambiente intrauterino es el ambicioso proyecto en que participa Sebastián Illanes, médico e investigador del Centro Basal IMPACT y académico de la Universidad de los Andes.
La iniciativa, que es liderada por Matthew Kemp de la Universidad Nacional de Singapur, es un esfuerzo científico internacional enfocado en ofrecer una alternativa a la incubación tradicional para bebés nacidos antes de las 25 semanas de gestación.
En estos casos, los métodos actuales presentan altas tasas de mortalidad y riesgo de secuelas severas. Sin embargo, la placenta artificial mantiene al recién nacido en un entorno líquido, con oxigenación y alimentación controlada, reduciendo el estrés fisiológico que provoca la exposición temprana a la ventilación mecánica en el bebé.
Desde Chile, el equipo de investigación Uandes ha contribuido en el diseño conceptual, la validación biomédica y el análisis clínico del proyecto, aportando evidencia preclínica sobre su potencial para mejorar la supervivencia y disminuir las complicaciones asociadas a la prematurez extrema tanto en la madre como en el recién nacido.
Hasta ahora, los resultados obtenidos indican que es posible sostener funciones vitales clave de estos recién nacidos mientras el desarrollo pulmonar y neurológico continúa fuera del útero materno, pero en condiciones similares a las naturales.
Sebastián Illanes ha mencionado que el objetivo del proyecto no es “reemplazar el embarazo”, sino extenderlo de manera artificial en situaciones donde el parto prematuro es inevitable, ofreciendo una opción terapéutica intermedia entre el útero y la incubadora tradicional.
La investigación se encuentra aún en fase experimental y preclínica, pero sus avances posicionan al país como un actor relevante en este campo emergente de la medicina perinatal. De confirmarse su eficacia y seguridad en futuras etapas, la placenta artificial podría representar un cambio significativo en el manejo de la prematurez extrema y en las posibilidades de sobrevida de los recién nacidos más vulnerables.

