“La calidad del suelo es clave para la seguridad alimentaria, el equilibrio de los ecosistemas y el bienestar de las personas” asegura la doctora en Ciencias en Ecología Cynnamon Dobbs, investigadora y académica del Centro de Estudios Territoriales (CET) de la Universidad de los Andes.

“Nuestra vida y la vida de los ecosistemas se construyen sobre el suelo”, afirma la doctora en Ciencias en Ecología Cynnamon Dobbs, investigadora y académica del Centro de Estudios Territoriales (CET) de la Universidad de los Andes. En entrevista con Radio Universidad de Chile asegura que la producción agrícola, la calidad de los alimentos y el funcionamiento de los ecosistemas dependen directamente de su estado del suelo. Según sus palabras es importante mantener suelos sanos que se se caracterizan por su capacidad de retener agua, contener nutrientes y albergar microorganismos beneficiosos. Destaca que los suelos no solo permiten la producción de alimentos, sino que también influyen directamente en la salud humana. El estado en que se encuentran los suelos es un factor clave para la seguridad alimentaria, el equilibrio de los ecosistemas y el bienestar de las personas.

“El potencial que tienen los suelos para mantenernos conectados con microorganismos

que nos hacen bien, fortalece nuestro sistema inmune”

Suelos sanos para mayor bienestar

Durante la conversación, la investigadora del CET abordó la diversidad de suelos existentes en Chile y su relación con los distintos ecosistemas del país. Dobbs señaló que esta variedad explica tanto la riqueza ambiental como las limitaciones productivas de algunas zonas.

También analizó el impacto del uso urbano e industrial del suelo, especialmente en ciudades que han expandido sus límites. La investigadora del CET advirtió que el suelo suele ser considerado solo como soporte para la construcción. “No lo vemos como suelo con componentes vivos, sino solo como el lugar donde se construye”, afirmaba.

Casos como los desprendimientos de tierra en las dunas de Concón fueron citados como ejemplo de una planificación territorial que no consideró la fragilidad del ecosistema. “No se pueden construir viviendas en cualquier parte, hay suelos inadecuados que aumentan el riesgo frente a eventos climáticos extremos”, enfatizó la académica Uandes.

Destacó la restauración de suelos en zonas urbanas, como el Cerro Renca en la zona norte de la Región Metropolitana, en donde se aplican obras de conservación que permiten infiltrar el agua de lluvia, reducir la erosión y recuperar la capacidad del suelo de almacenar agua.

Además, puso énfasis en los beneficios del suelo para la salud mental y el bienestar de los habitantes de las zonas urbanas y rurales. “El contacto con la naturaleza ayuda a reducir el estrés, mejora el enfoque y genera emociones positivas”, señala Dobbs, destacando la importancia de contar con áreas verdes y ecosistemas sanos en las ciudades.

La experta llama a la participación ciudadana y a valorar las acciones cotidianas. “Toda acción, aunque sea pequeña, ayuda”, afirma, incluso tener plantas nativas en balcones puede contribuir a la biodiversidad. “Si cuidamos nuestros ecosistemas, nos cuidamos a nosotros mismos”, concluyó.

ES