Cecilia Claro y Gabriela Baquerizo, académicas de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes, participaron en la conferencia anual de la International Association for Media and Communication Research (IAMCR) 2026, realizada en la University of Galway, Irlanda.

Se trata de un estudio de Análisis de Redes Sociales (ARS) analizó cómo circuló la conversación política en X (ex Twitter) durante la primera semana de propaganda electoral oficial de la campaña presidencial 2025, entre el 22 y 28 de septiembre, cuando los comandos de cada candidatura desplegaron su mayor esfuerzo comunicacional.

¿Qué presentaron?

Las investigadoras rastrearon los hashtags oficiales de los cinco candidatos con mayor intención de voto —Jeannette Jara, Evelyn Matthei, Johannes Kaiser, José Antonio Kast y Franco Parisi— y armaron cinco “mapas” de conversación independientes, uno por candidato, con miles de cuentas y sus interacciones (menciones, retuits, respuestas).

La idea central es simple: cuando una conversación es genuina, las cuentas se conectan entre sí de forma cruzada, como una red de amigos hablando entre todos. Pero cuando hay manipulación, aparece un patrón “en estrella”: muchas cuentas periféricas que solo reenvían el mensaje de una cuenta central, sin conversar entre ellas, generando avalanchas de retuits pero pocas visualizaciones reales. Este segundo patrón es la huella típica de cuentas automatizadas o coordinadas.

Los principales hallazgos:

  • La red de Kast fue la más activa, con 25.891 conexiones registradas, seguida por la de Jara, con 12.418. Es decir, en volumen de interacción, ambos candidatos dominaron la conversación en la plataforma durante esa semana.
  • El hallazgo más llamativo es el de Evelyn Matthei: su red mostró un “factor de amplificación” de 6,94 veces —un indicador estadísticamente muy sólido (el estudio reporta un efecto grande)—, lo que sugiere que los mensajes de ciudadanos comunes quedaron ampliamente superados en volumen por contenido de origen sintético, es decir, cuentas o mecanismos diseñados para forzar al algoritmo de X y ganar visibilidad artificial.
  • La conclusión más importante del estudio: esta “saturación inorgánica” —o inflado artificial de la conversación— no es exclusiva de un sector político. Aparece de manera transversal en las cinco candidaturas analizadas, independientemente de su posición ideológica. Según los autores, esto sugiere que el uso de amplificación artificial se está convirtiendo en la norma de campaña en redes sociales, y no en una excepción o práctica aislada de un solo bando.

En otras palabras: lo que los usuarios ven como “apoyo popular” en redes durante una campaña presidencial no necesariamente refleja el respaldo real de la ciudadanía, sino en buena parte una batalla técnica por dominar el algoritmo mediante amplificación artificial, un fenómeno que —según este estudio— cruza a todo el espectro político chileno.

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