Isabel Pieper y Claudia Rodríguez confeccionaron un documento que incentiva la creación de espacios para adultos mayores usando a la universidad como principal pilar rector.
Isabel Pieper Miranda, en el marco de su Residencia de Medicina Familiar mención Persona Mayor del Departamento de Medicina Familiar de la Facultad de Medicina y bajo la tutoría de Claudia Rodríguez Torres, directora del Centro de Envejecimiento de la misma facultad, elaboró un manual de implementación orientado a facilitar la articulación entre clubes sociales para personas mayores y el mundo académico universitario, un ámbito donde la evidencia local sigue siendo escasa.
Los principales hallazgos:
- La metodología empleada: el manual se elaboró mediante un enfoque cualitativo fenomenológico en tres etapas: una revisión rápida de literatura en PubMed y LILACS (32 artículos identificados, 5 incluidos), un grupo focal con 8 personas mayores de un club social de Santiago Centro, y 5 entrevistas semiestructuradas a actores clave —dos representantes del Ministerio de Salud, un médico de familia, un decano universitario y un médico geriatra.
- La cifra demográfica que justifica la urgencia: en Chile, la relación de dependencia total pasará de 5,3 personas activas por cada persona mayor en 2022 a solo 2,4 personas activas por cada persona de 65 años o más en 2050, mientras la población mayor de 60 años superará los 6,9 millones hacia esa fecha (versus 4,5 millones proyectados para 2030).
- La cifra sobre aislamiento social: según la Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez 2019, casi un 40% de las personas mayores declara sentir falta de compañía y uno de cada cuatro se percibe aislado o excluido socialmente, cifras que fundamentan la necesidad de espacios como los clubes sociales.
- La cifra sobre participación en organizaciones: solo un 35,5% de los mayores de 60 años declaró haber participado en alguna organización comunitaria durante los últimos 12 meses, con las juntas de vecinos (33%) como la forma más frecuente, seguidas de organizaciones religiosas (24%) y agrupaciones de pares (21%).
- Las cuatro categorías analíticas identificadas: colaboración y fomento intersectorial, acceso e inclusión, aprendizaje, y políticas y derechos, que estructuran tanto los hallazgos como el modelo final propuesto.
- El hallazgo sobre bidireccionalidad: la participación de las personas mayores no debe limitarse a la condición de beneficiarias, sino integrarlas como colaboradoras activas en el diseño, implementación y evaluación de las iniciativas, lo que mejora la pertinencia de los programas y cambia las representaciones sociales sobre el envejecimiento.
- El hallazgo sobre barreras: las principales limitaciones para una participación efectiva son la diversidad de condiciones de salud y socioeconómicas de las personas mayores, además de barreras físicas y territoriales como la ubicación de los campus y la falta de transporte adecuado.
- El hallazgo sobre aprendizaje intergeneracional: la interacción entre personas mayores y estudiantes genera efectos transformadores medibles —mayor bienestar y sentido de utilidad social en las personas mayores, y desarrollo de empatía, pensamiento crítico y conciencia social en los estudiantes.
- El resultado final: como producto del análisis se construyó un Decálogo para la Implementación de Clubes Sociales de Personas Mayores en Instituciones Académicas, alineado con el Decenio del Envejecimiento Saludable 2021-2030 de la OMS.