Investigadoras trabajan en desarrollar una terapia regenerativa para el tratamiento de la periodontitis apical, infección que afecta la pulpa dental.

Claudia Brizuela, directora de Investigación y Doctorado de la Universidad de los Andes, y Jimena Cuenca, académica de la Facultad de Medicina, lideran una investigación multidisciplinaria orientada a desarrollar una terapia regenerativa para la periodontitis apical, en momentos en que la endodoncia tradicional sigue siendo el único tratamiento disponible pese a dejar el diente sin vitalidad biológica.

Los principales hallazgos:

  • Una alternativa a la endodoncia tradicional. La investigación, denominada MSC-EVer, se desarrolla con la participación de la Facultad de Odontología Uandes, el Centro de Investigación e Innovación Biomédica (CIIB), la Universidad de Chile y especialistas en endodoncia, patología oral e imagenología, junto al Hospital Clínico Veterinario de Buin Zoo, que colaboró en el modelo preclínico.
  • Su aporte específico es el uso de vesículas extracelulares —pequeñas partículas liberadas por células madre de cordón umbilical que transmiten señales reparadoras— aplicadas localmente dentro del diente mediante un hidrogel. Al ser una terapia acelular, no implica implantar células, solo sus mensajeros biológicos.
  • Ruta de validación en curso. El equipo demostró primero en laboratorio la seguridad y actividad biológica del producto; luego lo validó en un modelo preclínico ovino; y este año concretó el primer uso en humanos, a través de un piloto clínico de seguridad cuyos pacientes continúan en seguimiento sin eventos adversos hasta la fecha.
  • Financiamiento y proyección. El proyecto fue adjudicado al concurso FONDEF IDeA ID23I10325 de ANID, lo que ha permitido fortalecer capacidades nacionales para producir y caracterizar este tipo de bioproductos, además de consolidar un equipo y una red de colaboración con potencial de transferencia clínica futura.
  • El objetivo de fondo es pasar de “conservar un diente sin vida” a “devolverle vitalidad”, según explica Brizuela, lo que representaría un cambio de paradigma en odontología, con ventajas en seguridad, estandarización y escalabilidad frente a terapias basadas en células.
  • Origen de la idea. Surgió de la experiencia clínica de Brizuela como endodoncista: tras años realizando tratamientos de conducto, observó que estos salvaban la pieza dental pero no restituyeron su vitalidad ni sus mecanismos naturales de defensa.

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